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Quiénes Somos

La Congregación de las Oblatas a la Santísima Trinidad es un Instituto Religioso de derecho diocesano, el cual comenzó en el año 1987 en la Arquidiócesis de Nueva York. Las Oblatas seguimos el carisma de la Sierva de Dios: Madre Margarita Diomira Crispi, Fundadora de las Oblatas al Divino Amor, un carisma de amor y oblación.  

La meta principal de nuestra Congregación es crear unidad en la vida de cada miembro, particularmente a través de la asidua contemplación de la Santísima Trinidad. 

Las Oblatas a la Santísima Trinidad seguimos a Jesús en la vida apostólica, muriendo a nosotras mismas y obedeciéndole hasta la muerte en oblación total a Dios.  

Las Oblatas profesamos públicamente observar los tres Consejos Evangélicos de castidad, pobreza y obediencia. A través de la Profesión Religiosa, las Oblatas a la Santísima Trinidad buscamos “liberarnos de todos los obstáculos que impiden la perfección de la caridad” y proponemos usar todos nuestros talentos para rendir a Dios el mayor honor y gloria posibles.    

Carisma y Espiritualidad 
El amor de Dios es el fundamento sobre el cual se basa nuestra Congregación y es al mismo tiempo el espíritu que la anima. Las Oblatas nos saludamos con nuestra especial divisa “Deus Caritas” (Dios es Amor) para recordarnos las unas a las otras de nuestro carisma de amor y oblación.

Impregnadas con este espíritu de amor, las Oblatas a la Santísima Trinidad aspiran a una vida de perfección en la que “cada pensamiento, palabra y acción es como el incienso de la oración que adora y alaba a Dios.” Nos consagramos en completa oblación a las Tres Divinas Personas, imitando a Cristo, el Sumo Sacerdote, siguiéndole desde Getsemaní hasta el Calvario y profesando una especial devoción al Sagrado Corazón de Jesús en la Santísima Eucaristía.  

El carisma de la Congregación y la especial devoción a la Eucaristía llevan a las Oblatas a rendir al Señor lo que Él pidió a santa Margarita María Alocoque: amar, glorificar y hacer reparación a su Divino Corazón. 

A través del sacrificio de la Cruz, Cristo se ofreció a si mismo al Padre; las Oblatas, siguiendo su ejemplo, nos ofrecemos a Dios y compartimos en el acto redentivo de Cristo y en la gloria de su Resurrección. Participamos en el Sacerdocio de Cristo y, con el don de nuestras vidas, nos hacemos holocaustos para la gloria de la Santísima Trinidad.   

La fiesta principal de nuestra Congregación es la de la Santísima Trinidad, la cual es el corazón de nuestra espiritualidad.  

Las Oblatas a la Santísima Trinidad hacemos oblación de nosotras mismas al Dios Trino por las intenciones de nuestra Madre la Iglesia, por el Santo Padre, por la santificación del Clero y por el retorno de los hermanos separados a la Iglesia Católica.

Las Oblatas veneramos a la Santísima Virgen María, especialmente en su generoso FIAT y en su fidelidad a Dios. Vemos en María la más pura imagen de lo que debemos ser: obedientes, puras y fieles.  

San José es venerado como el protector de nuestra Congregación. Las Oblatas le damos especial honor el cual consiste en la imitación de sus muchas virtudes.

Vida de Oración
Llamadas a una intensa vida de oración, las Oblatas tratamos de vivir en continua contemplación del Dios Trino, profundizando el significado de nuestra oblación. De nuestra vida de oración recibimos las gracias necesarias para vivir nuestro compromiso a cabalidad.  

Nuestra vida de oración incluye:

 

Celebración de la Santa Eucaristía  

 

Recitación común de la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas)

 

Oraciones propias de nuestra Congregación

 

Recitation del Santo Rosario

 

Adoración Eucarística  

 

Meditación  

 

Lectura Espiritual

 

Hora Santa (cada jueves)

 

Examen de Conciencia diario

 

Retiros mensuales

 

Retiro anual (seis a ocho días)  

 

Sacramento de la Reconciliación  

 

     

Vida de Comunidad
La Congregación de las Oblatas a la Santísima Trinidad, en imitación de la Trinidad, tiene como meta principal una vida de mutua entrega entre sus miembros. Unidas en mutua solidaridad ayudamos a crear un verdadero encuentro de corazones, mentes y voluntades en la Comunidad.   

Las Oblatas vivimos, oramos y trabajamos juntas en una manera que refleja nuestro carisma. Nos esforzamos por vivir en una atmosfera de paz, respeto y sinceridad.

Cada Religiosa pone sus talentos al servicio de la Comunidad y así contribuye al progreso y crecimiento de la Congregación y de su apostolado en la Iglesia.

Apostolado
El apostolado de la Congregación brota del amor de Dios. Es este amor el que inspira, unifica y da vida a todos nuestros esfuerzos apostólicos. El medio principal para lograr un apostolado fructuoso es la oración.    

Desde su fundación la Congregación se ha dedicado a la educación católica de los niños y jóvenes. Las Oblatas a la Santísima Trinidad estamos activas en este apostolado el cual es de gran importancia en el mundo actual.

Las Oblatas también nos dedicamos al trabajo pastoral, a la evangelización, a la educación religiosa, al apostolado de los hispanos y al cuidado de los pobres y ancianos.